Redacción Invelat
En un día marcado por la ausencia de clases porque Fecode salió a marchar, surge la oportunidad de reflexionar sobre la efectividad de los colegios en concesión en contraste con la educación pública, especialmente para los niños y adolescentes más vulnerables. Un estudio realizado por la Universidad Nacional en 2018, bajo la dirección del entonces director del DNP, Jorge Iván González, ofrece una perspectiva esclarecedora al respecto.
Los hallazgos de este estudio revelan que los colegios en concesión, que operan en los mismos entornos y atienden a estudiantes con similares condiciones socioeconómicas que los colegios públicos, muestran consistentemente resultados superiores en diversos aspectos. Por ejemplo, la tasa de deserción en estos colegios es considerablemente más baja (0,47% en concesión frente al 4% en públicos), y los estudiantes tienen un mayor acceso a la educación superior, incluyendo programas como el SENA (49% en concesión comparado con el 39% en públicos). Además, los puntajes en pruebas estandarizadas como Saber 9 y 11 son más altos, el ausentismo es menor, y se registran menos casos de embarazo adolescente. La convivencia y la formación en competencias ciudadanas también son destacables en los colegios en concesión, en comparación con los públicos. Además, un porcentaje significativo de estudiantes (4,4%) de estos colegios son beneficiarios de becas por su rendimiento académico.

¿Cuál es el secreto detrás de estos resultados sobresalientes? Según el estudio de la Universidad Nacional, la clave radica en la gran autonomía que disfrutan los colegios en concesión para seleccionar a sus docentes, diseñar su plan educativo y gestionar su modelo administrativo. Esta autonomía contrasta con la burocracia que caracteriza a los colegios públicos, donde incluso tareas simples como reemplazar a un profesor jubilado pueden demorarse varios meses debido a trámites administrativos prolongados. La dificultad para remover a docentes que no cumplen con las expectativas también representa un desafío en la educación pública, lo que puede afectar negativamente la calidad del aprendizaje.
Por otro lado, los colegios en concesión ofrecen un mayor acompañamiento al estudiante, lo que contribuye a su desarrollo integral. La cultura educativa única de cada institución, reflejada en su enfoque pedagógico y en la forma en que se manejan los asuntos cotidianos, influye tanto en los estudiantes como en sus familias, creando un ambiente propicio para el aprendizaje y el crecimiento personal.

La autonomía y flexibilidad que caracterizan a los colegios en concesión parecen ser elementos cruciales para el éxito educativo. La educación pública se ha convertido en una trampa de la pobreza. Los niños más pobres se condenan a la pobreza al recibir una educación de mala calidad por parte de Fecode.
